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CUANDO COMER TERMINA SIENDO UNA TORTURA: ¿POR QUÉ LAS DIETAS NO FUNCIONAN?

CUANDO COMER TERMINA SIENDO UNA TORTURA: ¿POR QUÉ LAS DIETAS NO FUNCIONAN?

 

D espués de los posibles excesos de las Fiestas es posible que más de una/o se proponga perder algo de peso, pero es importante saber que no todo vale, ni todo funciona. Las dietas no funcionan y os voy a mostrar por qué.

Miles son las dietas que nos proponen y nos proponemos hacer, muchas de ellas, dietas peligrosas, o bien mediante el uso de cupones que nos proponen técnicas como la cavitación, mesoterapia… enganchándonos para posteriores sesiones produciendo, en ocasiones, una rápida reducción/modificación de nuestro cuerpo, pero que no hará sino volver al cabo de un tiempo a su estado original e incluso peor. O, tal vez, usando algún producto mágico: deciros que todavía no se ha inventado nada que permita que adelgacemos y permanezcamos en nuestro peso ideal para siempre sin necesidad de recurrir una y otra vez a él.

Hablemos de las dietas, que suelen ser el recurso mas utilizado. Las miles de dietas propuestas por especialistas, y no tan especialistas, son capaces de producir efectos de adelgazamiento real en quienes las siguen. Los problemas surgen, en cambio, cuando se trata de mantener el resultado porque casi la totalidad de personas abandonan al poco la dieta y acaban recuperando peso y, a menudo, con intereses. El problema esencial de cualquier dieta no reside en su eficacia, sino en su mantenimiento a lo largo del tiempo. ¿Y no es eso a lo que aspiramos cuando decidimos quitarnos esos kilos de más?

Uno de los errores de las dietas es que se limitan a valorar solo la cantidad y calidad de la comida según su aporte calórico, nutritivo o químico, sin intentar comprender qué es lo que impide mantener  a lo largo del tiempo una dieta, por lo que se seguirán obteniendo los mismos desastrosos resultados. Como el chiste del borracho y la farola, estamos buscando donde no habremos de encontrar la llave.

El motivo de que las dietas fracasen es que todas se basan en  la idea del controlde la limitación y del sacrificio; por consiguiente, antes o después se vuelven insoportables porque chocan pesadamente con la sensación fundamental en la que se basa nuestra relación con la comida: EL PLACER. Ninguna dieta tiene en cuenta este aspecto de la relación hombre/comida. Así pues, cuando me prohíbo un placer…ya sabemos que sucede: ¡¡¡se volverá irresistible!!!.

De ahí que practicar dietas no hace sino hacernos más presente y deseoso aquello que se supone que no debemos comer, porque así nos lo indica la dieta, y cuanto más nos lo prohíbe más lo deseamos, más sacrificio sentimos que hemos de hacer… así hasta, bien conseguir nuestro objetivo perdiendo peso (y recuperándolo con intereses al cabo de un tiempo) o bien sucumbiendo al placer, pero de manera desmedida dándonos atracones y sobreviniendo la frustración y la culpa.

Cualquier dieta se basa en controlar lo que comemos y esta es la trampa en la que caemos, ya que el intento de control conduce a la perdida de control. Esta es la paradoja de cualquier dieta.

Por lo que un plan de alimentación solo funcionara si tiene en cuenta el trabajo con el placer de comer sino, estará destinado a fracasar. Así pues, una buena estrategia, es comer durante las tres comidas principales del día, sólo lo que nos guste. Entre comidas no ingerir nada, es decir, nada de picoteos. Si lo que me gusta es desayunar algo dulce: galletas, magdalenas o bollería; ingerirlo, siempre teniendo en cuenta que el placer no está en la cantidad sino en la calidad.

Vivimos en una sociedad inmediata donde buscamos efectos inmediatos a costa de no ser duraderos, además nos cuesta entender, aunque no sentir, que con la comida hay una especial relación emocional y mental, y por ello no se nos ocurre acudir a un especialista como el psicólogo, cuando precisamente es el que más puede ayudarnos, porque de eso se ocupa: de la mente y las emociones.

Desde la Terapia Breve Estratégica trabajamos incluyendo el placer en el tratamiento y olvidándonos de las prohibiciones y sacrificios, para poder permitir un verdadero cambio en nuestro ser y recuperar una buena relación con la comida, olvidándonos para siempre de tener que hacer dietas. Otra forma de perder peso es posible y definitiva.

Documentado en “La dieta de la paradoja” Giorgio Nardone. Ed Paidós. Psicología Hoy. 2009.

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