Cuando una cerradura no se abre, puedo pensar que me he equivocado de llave, pero también puedo pensar, de manera disfuncional, que no he ejercido la suficiente rotación e insistir hasta romper la llave“. (Paul Watzlawick)

 

Con los problemas, en ocasiones funcionamos así, aplicamos una solución (llave) que no funciona e insistimos una y otra vez y el problema sigue sin resolverse, de tal manera que una simple dificultad termina convirtiéndose en un verdadero problema que me causa dolor, angustia, rabia..

 

Si en la actualidad tenéis un problema y no termina de solucionarse, os propongo el siguiente ejercicio:

  1. Piensa en el problema que te gustaría solucionar.
  2. Coge papel y boli, escribe el problema de manera lo más concreta posible.
  3. Ahora, empieza a pensar: ¿Que podría hacer yo si quisiera esforzarme voluntariamente en empeorar mi problema?.
  4. Empieza a escribir todo lo que se te ocurra que podrías hacer, pensar, decir… para empeorar el problema que te preocupa.
  5. Repite este ejercicio durante cada día, al menos durante una semana.
  6. Luego, revisa lo que has escrito durante ese tiempo y reflexiona sobre lo que ha aparecido.
  7. Una vez que haya trascurrido la semana consulta aquí para ver cómo proceder. Te recomiendo que no consultes el siguiente paso así podrás hacer la tarea sin estar condicionado y tendrá su efecto positivo. Aunque también sé que por el mero hecho de decirte que no hagas algo produciré el efecto contrario y es posible que algun@s miréis.

 

Os propongo que lo hagáis y la próxima semana os desvelo la segunda parte de la tarea y el efecto que produce…
Esta entrada continúa:

ESTRATÉGIA PARA SOLUCIONAR UN PROBLEMA

 

Puedes seguirme en Facebook y Twitter

Y también compartir en las redes sociales.

Exploradora y constructora de realidades. Acompañante en la gestión de emociones. Emprendedora. Inquieta. Hortelana. Madre equilibrista.