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Posted in Alimentación y sus problemas | 0 comments

Bulimia y su amante secreto: el Vomiting

Bulimia y su amante secreto: el Vomiting

 

L a BULIMIA es una enfermedad que se caracteriza por el irrefrenable deseo de comer, más allá de tener hambre.

Las personas que lo sufren comienzan a comer y no pueden parar, en ocasiones, sin importar lo que se come, cómo se come y dónde se come. Suelen hacerlo a solas y a ser posible en secreto. Comen rápidamente y generalmente hasta encontrarse mal. El detonante que les lleva a la nevera o el armario suelen ser situaciones estresantes y ansiosas, siendo ésta la manera habitual de gestionarlas, mediante la comida.

Ya lo decía Oscar Wilde: “Puedo resistirme a todo menos a las tentaciones“.

La bulimia es un problema de relación con la comida. Una adecuada relación con la comida es placentera, distendida, saludable, e incluso social (TIPS para mejorar nuestra relación con la comida) y  nos permite ingerir lo que nos gusta de manera saludable y controlada.

Por otro lado, la bulimia no sólo es un problema con la comida, también refleja un problema en la manera de relacionarse con uno mismo, con los demás o con el mundo. Inevitablemente, un problema con la comida lleva parejo un problema relacional que habrá que abordar adecuadamente durante el tratamiento o no se producirá la resolución total de la patología, la cual es posible.

Las personas que comen, comen y comen, suelen tambien tragar, tragar y tragar sus emociones y pensamientos.

Y así pueden estar durante años, gestionando su vida y relaciones a través de su insaludable relación con la comida. Los efectos son: sobrepeso, obesidad, hacer dietas continuamente, todo lo que consiguen perder lo vuelven a ganar (Hacer dieta engorda), en su vida personal se protegen de los demás, otras personas  se aíslan…

Hay un dato muy interesante y es que el 65% de las personas que sufren bulimia también realizan conductas para eliminar lo que comen: vomitan. Lo  usan como una manera de compensar aquello que han ingerido pensando, erróneamente, que el hecho de sacar lo que han metido evitará que engorden. Sin embargo, desconocen que ésto produce el efecto contrario, puesto que el cuerpo es sabio y todo lo que le quitas luego se lo cobra en el siguiente atracón y termina siendo un círculo vicioso en el que, generalmente, se cogen esos kilos no deseados.

Muchas mujeres que comienzan sufriendo bulimia terminan sucumbiendo al placer de vomitar. Y sí, has leído bien, el placer de vomitar.

En la Terapia Breve Estratégica lo hemos denominado  VOMITING.

El vomiting tiene entidad propia y es la transformación de la bulimia en otro tipo de patología. Puntualizo que habrá mujeres que no den este paso y sólo, que no es poco, sufrirán esa compulsión irrefrenable por comer.

He querido aprovechar estas líneas para aclarar estos dos conceptos: bulimia y vomiting, puesto que suelen confundirse y entremezclarse. Son dos entes distintos y, por tanto, con un trabajo y tratamiento distinto, puesto que lo que funciona para uno no necesariamente lo hará para el otro y ahí radica la eficacia de la Terapia Breve Estratégica en el tratamiento de ambos (83% de éxito) y la baja eficacia de otros tratamientos.

Aunque nos pueda parecer increíble, comer y vomitar puede terminar siendo un ritual placentero que estas personas no pueden evitar. Este ritual se va instaurando poco a poco, con el tiempo y la repetición.

Lo que empezó siendo una conducta (vomitar) cuyo fin era compensar lo que se ingiere (atracón), termina siendo el fin en sí mismo. Lo placentero ahora no es sólo comer, sino comer para vomitar.

Es sabido que toda conducta repetida un numero determinado de veces termina siendo placentera, por desagradable que ésta sea. Tenemos ejemplos como el tabaco, la cerveza… lo usual es que las primeras veces sean desagradables, pero mantenido en el tiempo, terminarán siendo placenteras.

Así actúa, con el tiempo, comer y  vomitar, convirtiéndose en una especie de amante secreto que atrapa y termina reduciendo la vida a ese único placer y desplazando el resto de placeres, puesto que estas personas terminan aislándose del resto y construyendo una vida alrededor del problema: no van a sitios donde saben que no podrán comer y vomitar, evitan los contactos sociales en los que hayan de exponerse (deportes, acontecimientos y celebraciones…),

Ya lo decía E. Cioran:

“Si estoy bien, tomo el camino que deseo, si estoy enfermo, no soy yo el que decide: es mi enfermedad.”

Si deseas leer más acerca de esta temática, te interesará:

“Cuando comer termina siendo una tortura”

“5 maneras de fracasar a la hora de perder peso”

Próximamente: Mi hija tiene bulimia ¿qué hago? o tambien puedes suscribirte

O si estás interesada/o en resolver tu problema de BULIMIA o VOMITING:

 

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